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Hace unos 27 años… en este mismo universo…

Un año cualquiera como este, pero en un punto anterior en el tiempo, Stephen Hawkings terminó su primer borrador de “Historia de tiempo”.

Ese mismo año, le fue practicada la traqueotomía que le dejó mudo para siempre. Durante un tiempo, como el mismo declara en el propio libro, pensó que no lograría terminar “Historia del tiempo”. Pero gracias al programa de comunicaciones Living Center, donado por Walt Woltosz, puedo escribir este libro, y muchos otros, así como un buen número de artículos.

Cómo el mismo Stephen dijo, este programa le dio la vuelta a su situación. Una situación que podría desesperar a cualquiera, y que tal vez, parecía ( y sólo parecía ) insuperable.

Hoy,todos conocemos esta historia, y hasta nos hemos acostumbrado a ella. Hawkings es una persona y un “personaje” conocido por todos.

Si hace 27 años, la fuerza de voluntad de Hawkings no le hubiera empujado a seguir adelante, quizás hoy la divulgación científica sería diferente, o no sería posible. No podemos saberlo. Hawkings fue de los primeros expertos en intentar escribir no sólo libros técnicos, sino libros divulgativos acerca de su campo, que nos hacen un poco más comprensibles los misterios de nuestra era.

¿Existen realmente las cosas insuperables? O simplemente, ¿Existen realmente las cosas?

En “Historia del tiempo” hay dos cuestiones llamativas para mí, que nos sugiere. Una es, que las teorías son sólo teorías basadas en mediciones y datos empíricos, y que nunca son del todo ciertas. Siempre pueden estar equivocadas y tener que ser corregidas, o rechazadas por completo. Hawkings nombra como ejemplo a Ptolomeo y su universo en el que la Tierra era el centro.

¿Durante cuánto tiempo esto fue cierto, porque las mediciones posibles en aquella época, era lo único que podían demostrar? Además, existe la subjetividad del observador, que afecta a la observación.

Por eso, las cosas que parecen muy ciertas hoy, tal vez no lo sean mañana. Y sí fue así con algo de tal magnitud como el universo, ¿por qué no con otras cosas más pequeñas?

La otra cuestión es descubrir la teoría que haga que se cumplan todas las teorías. El descubrimiento de una teoría unificada, en la que todas las cosas encajen armónicamente. Las grandes y las pequeñas.

Hawkings, nos plantea una premisa interesante. El mayor motor de avance y descubrimiento para nuestra raza ha sido la supervivencia. Hemos evolucionado de una manera concreta porque era la mejor para sobrevivir en nuestro ambiente. ¿Qué ocurriría si al descubrir las leyes y principios fundamentales, esto no fuera favorable a la superviviencia de nuestra especie?

¿Y si descubrir el misterio del universo,no fuera una ventaja para nosotros sino todo lo contrario?

El autor, plantea que quizás, la propia ley universal, el principio armónico que rige todo, contiene en sí mismo el hecho o necesidad de que nosotros no conozcamos ese principio universal. Tal vez, simplemente no podemos conocerlo.

 

Así , hay misterios de momento inalcanzables, que son la cuna del orden de las cosas, y por otro lado, las cosas son tan subjetivas, que se podría decir que son imaginarias. 

Con esto en mente, espero que puedan sentirse un poco más libres, y ver las cosas como quieran verlas, porque sólo así serán ciertas, y disfrutar del misterio de la vida, en la que todo tiene su lugar. Porque es importante recordar, que el universo es infinito y está en constante expansión, así que cada uno, como observador, somos el centro del universo.

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El cable coaxial es Sagitario, y cumple hoy 80 años

Hoy en día estamos tan acostumbrados a verlo en todas partes, que parece imposible que este objeto cotidiano tenga ya ochenta años.

El cable coaxial posee dos conductores concéntricos: uno central, llamado vivo, encargado de llevar la información, y otro exterior  de aspecto tubular, llamado malla o blindaje, que sirve como referencia de tierra y retorno de las corrientes.

Entre ambos se encuentra una capa aislante llamada dieléctrico, de cuyas características dependerá principalmente la calidad del cable. Todo el conjunto suele estar protegido por una cubierta aislante.

El conductor central puede estar constituido por un alambre sólido o por varios hilos retorcidos de cobre; mientras que el exterior puede ser una malla trenzada, una lámina enrollada o un tubo corrugado de cobre o aluminio. En este último caso resultará un cable semirrígido.

Debido a la necesidad de manejar frecuencias cada vez más altas y a la digitalización de las transmisiones, en años recientes se ha sustituido paulatinamente el uso del cable coaxial por el de fibra óptica, en particular para distancias superiores a varios kilómetros, porque el ancho de banda de esta última es muy superior.


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